El Paisaje es una de esas cosas que, por mucho empeño que pongamos, nunca podremos definir. No pertenece al mundo real, al mundo de los objetos y de los fenómenos; al mundo físico. Cualquier intento de sistematizarlo lo aleja más de nosotros. Es, como diría el poeta, lo que tiene de invisible lo visible. Sin embargo, dentro del amplio y vasto conjunto de las cosas que no son cosas, de las que pueden hacer correr ríos y ríos de tinta sin más consecuencias que la aparición de más ríos de tinta, es de esas en las que la idea que de ella se tenga puede, además de generar más ríos de tinta, afectar a nuestra vida más íntima. Somos, en buena medida, consecuencia de lo que nos rodea y, así como nosotros tratemos nuestro entorno, así será nuestra vida.
Lecturas recomendadas:
El Paisaje como constructo cultural
El Paisaje del vino como valor patrimonial
El Paisaje como Infraestructura