Infraestructura Verde

Planificación territorial y urbana basada en los sistemas naturales

El término Infraestructura Verde fue introducido por primera vez en Florida en 1994 en un informe al Gobernador acerca de estrategias de conservación del territorio con la intención de reflejar que los sistemas naturales son unos componentes tan importantes o más de nuestras infraestructuras. Aunque es ampliamente aceptado que tenemos que proyectar infraestructuras grises, la idea es planificar también para conservar y restaurar nuestros recursos naturales, o infraestructuras verdes, ayudando a los ciudadanos a que entiendan su importancia en cualquier nuevo planeamiento o proyecto. Sin embargo, eso ya lo inventaron hace casi dos siglos los arquitectos del paisaje norteamericanos…

Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux ya recogían el agua de lluvia con un intrincado sistema de drenajes subterráneos para dirigirlos a los lagos y estanques, en sus primeros proyectos de parques a mediados del siglo XIX. Landscape Ecology, Forman & Godron (1986)

Las Infraestructuras Verdes se constituyen a partir de una gran variedad de espacios y lugares, que pueden ser ecosistemas naturales o restaurados, como humedales, bosques, ríos y barrancos, áreas de recarga de aguas subterráneas, hábitats de vida silvestre, etc., además de, evidentemente, todos los espacios protegidos por cualquier administración a cualquier escala. También incluyen todas las infraestructuras de trasporte y movilidad no motorizadas (sendas, senderos, carriles para bicicletas, etc.,) que son fundamentales para promover las conexiones y corredores que serán de vital importancia para el buen funcionamiento de la infraestructura verde. Incluso tierras de cultivo y granjas pueden llegar a tener un alto valor estratégico en la composición y conformación de nuestro plan de infraestructura verde. EU Green Infrastructure 

La Infraestructura Verde debe conectar todos estos espacios y paisajes para ser funcional. El sistema se basa en una red de espacios principales (también conocidos en la jerga internacional como hubs) conectados por corredores sin solución de continuidad para ser efectivos (de amplitud diferente según su función) que a su vez deben llegar a cuantos más micro-sites mejor. Estos pequeños espacios, que pueden ser de apenas unos cientos de metros cuadrados, pero no por ello menos importantes, suelen localizarse en medio urbano.

Reducir toda esta extraordinaria red natural al catálogo de parques y jardines, por grandes que sean algunos de ellos, es renunciar casi totalmente a los beneficios que puede proporcionarnos la infraestructura verde. Es como olvidar en una red de drenaje los colectores; por muchos imbornales que tengamos, si no están conectados entre sí y, a su vez, a una red de vertido, a poco que llueva nos inundaremos hasta las cejas.

“Ningún parque por sí solo, por muy grande que sea y bien diseñado que esté, proporcionará a los ciudadanos los beneficios de la naturaleza
si éstos no están
conectados entre sí y, a su vez, con los barrios residenciales circundantes” Olmsted & Eliot (Siglo XIX)

Las Infraestructuras Verdes no solo cumplen una importante labor social y ambiental (descontaminación, salvaguarda de la biodiversidad, recarga de acuíferos, etc.) sino que además realizan el servicio que habitualmente encomendamos a las infraestructuras “duras” (depuración de efluentes urbanos, laminación de avenidas, moderación microclimática, etc.,)

Al estar constituidas básicamente por los elementos naturales que mejor pueden cumplir la misión encomendada en cada zona, sirven también para recuperar el carácter propio del lugar, muchas veces perdido por la homogeneidad de las actuaciones duras.