20 May 2012

El Libro

Libro de Paisaje Ordinario, Paisajismo OrdinarioPaisaje Ordinario – Paisajismo Ordinario

Este es un libro ordinario, que trata de los aspectos ordinarios del paisaje y del paisajismo. Aunque el término ha ido adquiriendo con el tiempo cierto tufo peyorativo, lo ordinario es lo que nos acompaña casi todos los días, a lo largo de casi toda nuestra vida, por lo que no estaría demás dotarlo de cierta dignidad. Al no hacerlo, depositando todo el esfuerzo en unos pocos, muy pocos, lugares, a los que muy pocos acuden, si es que acuden, unas pocas, muy pocas, veces a lo largo de toda su vida, nos vamos suicidando poco a poco. La necesidad de huir de ese lamentable entorno más inmediato con el que nos hemos rodeado, mata todos los fines de semana, puentes y vacaciones, a miles de personas, en un absurdo y costoso ir y venir de ninguna parte.

Por eso este libro que parece tratar acerca de jardines, no comienza con el tan manoseado Génesis 1,1 —en realidad es el 2,8, pero no queda tan fino— sino que se merece más, por ejemplo, a Mateo 9,12: no son los sanos sino los enfermos los necesitados de médico.

Al estar impedido por la parafernalia oficial para participar en los procesos y concursos de los espacios divinos —intruso me llaman, fui cayendo sin remedio en lo ordinario, descubriendo la inmensidad de lo ordinario y su grandeza. Si ordinario es antónimo de noble, bienvenidos sean los espacios pobres, porque ahí es donde más y mejor podemos ayudar a la vida y a la salud de las personas hacinadas en ciudades densas, calurosas, contaminadas y apretadas.

Logotipo del libroPor tanto, no es un libro de triunfos oficiales, de premios ni grandes prestigios. Espero que tampoco de desprestigios. En él hay mucha más cantidad que calidad, si se mira desde la perspectiva de lo que las publicaciones y los medios nos tienen acostumbrados. Pero si la calidad de un espacio público, de un jardín o de un parque, se pudiera medir por la cantidad de gente que lo disfruta, que se siente a gusto y confortable en él a lo largo del año, que se conserva lozano con el paso del tiempo, y que se construyó con los sobrantes de las obras de mucho prestigio, no puedo negar entonces, que no me siento frustrado por el trabajo realizado a lo largo de más de quince años. No debe ser muy complicado, me imagino, proyectar lugares si se dispone de casi trescientos euros para cada metro cuadrado. Nosotros, en más de una ocasión, lo hemos realizado con menos de sesenta, y en algún caso no contábamos ni con la mitad de esa cantidad. Incluso en un par de ocasiones lo hicimos junto a uno de los divinos y, no es por vanidad, pero la diferencia de uso y afluencia entre unos y otros es más que evidente.

Sección del libro Paisaje Ordinario - Paisajismo Ordinario

En cuanto al paisaje, podemos decir lo mismo, pero el resultado de la gestión es mucho más triste, porque las pérdidas son casi siempre irremediables. Valorar el paisaje en función de lo mucho o poco que se parece a las postales de los Alpes, ha permitido la absoluta destrucción de lo próximo, de lo rural, de nuestra esencia, porque no valía nada. Así, al salir de la ciudad, camino de ese anhelado aire fresco, nos acompañan brutales espacios industriales, asfaltos embutidos a traición en el paisaje, escombros varios y mucha, mucha prisa por llegar a lo que podíamos tener, si quisiéramos, junto a nosotros.

Inasequibles al desaliento, como decía el poeta, seguimos y seguiremos trabajando para hacer un poco más saludable, física y mentalmente, los lugares en los que vivimos,  porque así debe ser. Ojala sea así siempre.

Este libro se encuentra todavía en el horno. Con un par de hervores más ya estará listo para su divulgación.

Rafael Narbona

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